• Solomillo de cerdo
  • Cebolla
  • Ajo
  • Aceite de oliva virgen extra

Empieza limpiando bien el solomillo de cerdo, quitando la grasa y partes duras, si hay. Una vez limpio, échale sal y pimienta por todos los lados.

Calienta el aceite de oliva en una sartén grande. Cuando esté caliente, coloca el solomillo y dóralo por todas sus caras para sellarlo, luego, retíralo del fuego y resérvalo.

Corta la cebolla en juliana. En la misma sartén donde se hizo la carne, saltea la cebolla a fuego fuerte durante un minuto, removiendo para que no se queme. Después, baja el fuego, echa una pizca de sal y cocina durante unos 5 minutos más, hasta que la cebolla esté tierna.

Vuelve a colocar el solomillo en la sartén y añade un chorro de vino blanco. Sube el fuego para que el líquido se evapore un poco. Luego, baja el fuego otra vez e incorpora una cucharada de maicena y mezcla bien, removiendo para que no queden grumos.

Deja que el solomillo se cocine a fuego suave unos 15 minutos, dando la vuelta de vez en cuando para que se cocine por todas partes. Pasado ese tiempo, comprueba el punto de cocción con un cuchillo. Si aún está cruda en el centro, cocina unos minutos más. Si está lista, apaga el fuego.

Corta el solomillo en rodajas y sirve acompañado de la cebolla caramelizada y la salsa que se ha formado en la sartén.